Carmen Linares, Jorge Pardo, Carlos Aganzo, Raquel Lanseros y Mónica de la Cruz ofrecen un espectáculo concebido para la ocasión y aclamado por los espectadores, que combinó música, danza y poesía en torno a la obra del poeta místico del Siglo de Oro
Granada, 9 de mayo de 2026
La poesía de San Juan de la Cruz sigue vigente siglos después de su creación, y continúa siendo un referente por su capacidad para transmitir una experiencia espiritual profunda. Esta idea fue el hilo conductor del homenaje que se le dedicó al poeta y místico del Siglo de Oro y que sirvió para clausurar en la Alhambra la 22ª edición del Festival Internacional de Poesía de Granada, con una propuesta artística que combinó poesía, música y danza.
Pese a lo desapacible de la jornada, el Palacio de Carlos V registró una notable entrada de público para asistir a una velada muy especial, coorganizada junto al Patronato de la Alhambra y Generalife, en la que participaron los poetas Raquel Lanseros y Carlos Aganzo, la coreógrafa y bailarina Mónica de la Fuente, la cantaora Carmen Linares y el músico Jorge Pardo. El espectáculo, concebido para la ocasión y que salió adelante desafiando la inclemencia de los elementos, fue reconocido con un prolongado aplauso del público, que se puso en pie en varias ocasiones como muestra de agradecimiento.
Durante la presentación, la codirectora del FIP, Remedios Sánchez, recordó la llegada de San Juan de la Cruz a Granada y su labor espiritual. Sánchez agradeció la implicación de la ciudad en esta edición y la participación del público, al tiempo que justificó la celebración del homenaje al religioso y poeta místico como “la obligación de honrar la inmensidad de su legado”.
La codirectora del FIP planteó a los invitados una primera cuestión sobre la relación entre poesía y música. El poeta y periodista Carlos Aganzo afirmó que la poesía y la música son “exactamente lo mismo”, destacando que la primera posee “el mejor instrumento que hay, que es la voz humana”. En la misma línea, la poeta Raquel Lanseros defendió que se trata de dos conceptos “indistinguibles” y que “la poesía está llena de música”, mientras que la coreógrafa Mónica de la Fuente puso el acento en el cuerpo como origen común, señalando que “todo es vibración”. El músico Jorge Pardo resumió esta relación afirmando que “a un buen poema el mejor cumplido es decir que tiene música”, mientras que la cantaora Carmen Linares, desde su experiencia en el flamenco, aseguró que “no concibo la poesía sin la música”.
Un poeta universal
También se invitó a los participantes a reflexionar sobre la figura y la obra de San Juan de la Cruz. Aganzo lo definió como “el mayor de todos los poetas” y como un autor que lleva la palabra “más allá”, capaz de expresar “lo inefable”. Lanseros lo situó en “la cúspide” de la literatura universal, mientras que Mónica de la Fuente subrayó su capacidad de “enseñarnos a mirar” y de abrir múltiples niveles de significado: “Creo que si bailara sus poemas siempre encontraría matices”, señaló.
Por su parte, Jorge Pardo destacó la conexión entre mística y música en su obra, señalando que la poesía de San Juan logra expresar “lo indefinible”, y Carmen Linares incidió en la profundidad de sus textos, reconociendo la dificultad de adaptarlos al flamenco.
Espiritualidad en escena
A continuación, se celebró un espectáculo concebido para la ocasión a partir de textos de San Juan de la Cruz, que sorprendió gratamente al público y que integró diversas disciplinas artísticas. La propuesta se abrió con la lectura de ‘La fonte’ a cargo de Raquel Lanseros. Seguidamente, Carmen Linares interpretó ‘Llanto’, de Juan Ramón Jiménez, heredero de la mística del poeta de Fontiveros, acompañada a la guitarra por Eduardo Espín. El programa continuó con ‘La llama de amor viva’, de San Juan de la Cruz, con música a la flauta de Jorge Pardo, lectura de Carlos Aganzo y baile de Mónica.
El espectáculo incluyó además varios fragmentos del ‘Cántico espiritual’, interpretados por Carmen Linares y Jorge Pardo, con la participación de Raquel Lanseros en la lectura y Mónica en la danza. La velada se cerró con ‘La noche oscura’, con acompañamiento musical de Jorge Pardo y coreografía de Mónica de la Cruz. El público se puso en pie en varios momentos a lo largo de la representación y despidió con aplausos a los invitados y a los organizadores.
Con el homenaje a San Juan de la Cruz se puso fin a una edición que ha registrado una gran afluencia de público en las más de 60 actividades programadas en la capital y en 14 municipios de la provincia, con la participación de 70 autores destacados del panorama literario nacional e internacional.
La XXII edición del FIP ha contado con el apoyo del Ayuntamiento de Granada, la Junta de Andalucía, el Ministerio de Cultura, la Diputación de Granada, la Fundación Caja Rural, la Universidad de Granada, el Patronato de la Alhambra y Generalife, los ayuntamientos de Almuñécar, La Zubia, Pinos Puente y Monachil, GEGSA, General de Galerías Comerciales (Nevada Shopping) y la Asociación de Amigos de la Alhambra.





